sábado, 6 de noviembre de 2010

RINCONES...

Camino por la casa observando sus rincones. Camino por la casa que acabo de habitar y que fue de otros, de gente que no conozco. Personas que al igual que yo la recorrieron un día para descubrir lugares en común. Me quedo un instante mirando esos rincones. Pienso que puedo meterme en sus vidas. Conocer su pasado. Fusionarme en ellos. Sentir que palpitan. Que respiran. Que suspiran. Que existen… como yo.
         Este rincón que miro huele a días festivos, a cumpleaños, a café con leche, a helados con crema. Sabe a ruido de gentes amigas y a silencio crudo metido en ollas hirviendo. A sopas perfumadas de comino, a copas llenas de risa, a tecitos de menta trasnochados, a fogones horneando vivencias. Todo enmudece cuando el rincón me habla…
         Descubrí uno que está en la terraza. Nadie se ha fijado en él. Puedo advertirlo por lo triste de su apariencia. No cabe ni una mesa, ni una silla en su opaco espacio. Es el rincón que nadie mira, que nadie pisa, que nadie toca. Por éso lo quiero mío. Porque he sido la primera en verlo. Porque no le pediré nada a cambio de quererlo. Porque lo cuidaré del frío y de lo adverso. Lo adornaré con flores del jardín. Llenaré de cantos sus esquinas olvidadas, porque lo quiero alegre. Y lindo. Y mío. Y bueno.
Este es el rincón que más amo de mi casa nueva. Porque sin decirme nada… ¡me lo dijo todo!
(Chari, Copyright © 2011)

No hay comentarios:

Publicar un comentario