domingo, 18 de julio de 2010

BAJITOS...

Iba en el avión que me llevaba a Yucatán, México y tenía a un par de “bajitos” sentados en el asiento de atrás, cada uno al lado de su madre. Hablaban fuerte, como todos ellos. Eran auténticos, no tenían complejos, ni miedos, ni verguenza. 
     Los “bajitos” son risueños y divertidos. Gesticulan al hablar y sus deditos parecieran querer tocarlo todo, llegando a esos rincones imposibles para el resto de los mortales.
     Tienen el pelo suavecito. También la piel. Huelen a nuevo, a fresco. Lo preguntan todo porque quieren saberlo todo y se duermen solamente cuando están extremadamente cansados. Nunca antes. 
     Aquel día casi no sentí el trayecto hasta Yucatán, México. Ellos –“los bajitos”– lograron que el tiempo volara mágicamente bajo las alas del avión.
(Chari, Copyright © 2010)